¿Te puede mandar al otro barrio un tatuaje? La ciencia tras el caso de la bacteria comecarne
Seguro que alguna vez habéis escuchado a vuestra abuela decir aquello de «no te metas en el agua hasta que pasen dos horas» o «ni se te ocurra tocarte esa herida con las manos sucias». Pues bien, resulta que, a veces, los consejos de abuela tienen una base científica más sólida que un pilar de la M-30. Hoy vamos a analizar un caso que dio la vuelta al mundo y que suena a guion de película de terror de serie B: un hombre que falleció por bañarse en la playa poco después de hacerse un tatuaje. No es una leyenda urbana ni un bulo de programa de misterio nocturno. Es un recordatorio fascinante y aterrador sobre cómo funciona nuestro sistema inmunitario y por qué saltarse las normas de higiene puede convertir una obra de arte en tu piel en una invitación VIP para bacterias con muy malas pulgas. Vamos a desgranar qué pasó realmente en Texas y si de verdad debemos temer a las agujas y la tinta en nuestro día a día.