Tinta, poder y 'postureo': La ciencia tras la apropiación cultural en los tatuajes
¿Alguna vez te has parado a pensar si ese diseño geométrico que llevas en el antebrazo es algo más que simple tinta decorativa? En el fascinante mundo de la divulgación científica, solemos centrarnos en la química de los pigmentos o en cómo el sistema inmunitario intenta «comerse» la tinta sin éxito durante décadas, pero hoy vamos a sumergirnos en la antropología y la sociología de lo que grabamos en nuestra piel. Vamos a hablar de la apropiación cultural indebida, un término que a menudo se despacha como simple queja de redes sociales, pero que tiene unas raíces sociales y políticas profundísimas. Para entenderlo, utilizaremos una metáfora ruda pero efectiva de la lingüista mexicana Yásnaya Elena Aguilar: imagina que alguien está intentando que desaparezcas, que te está ahorcando, y mientras lo hace, te quita un adorno del pelo que le gusta para ponérselo él. En este post, desgranaremos por qué el tatuaje no es solo una elección estética individual, sino una tecnología social de identidad que, cuando se extrae de su contexto por puras relaciones de poder, se convierte en un capítulo más de la opresión histórica de los pueblos indígenas.